Te presentamos a Sergio Rubio, el «Héroe de la Movilidad» de 2024, cuyo principal objetivo es ayudar a sus clientes

Si has pasado recientemente por la Ruta 204 en Boulder, es muy probable que hayas visto a Sergio Rubio. Este conductor de autobús de la RTD, con casi 12 años de experiencia, suele ofrecer a sus clientes algo más que una amplia sonrisa y un saludo cordial: ha ayudado a muchas personas a planificar un viaje, a entender la estructura tarifaria de la empresa y a encontrar conexiones eficientes. Y lo hace tanto en inglés como en español.

Son estas cualidades las que han llevado a Rubio a ser nombrado «Héroe de la Movilidad 2024» por la Coalición de Movilidad y Accesibilidad del Condado de Boulder y el programa «Movilidad para Todos». Más concretamente, la organización ha nombrado a este conductor, con sede en Boulder, «Conductor de autobús regional favorito» de este año.

Jessica Villena Sánchez, coordinadora de los programas «Movilidad bilingüe para todos», ha viajado varias veces como pasajera con Rubio en la línea regional FF1. «Le he visto explicar a los pasajeros en español la estructura de tarifas y cómo hacer transbordos», comentó. «¡Es muy paciente con la gente!»

Rubio, residente en Denver desde siempre, es un estadounidense de primera generación cuyos padres llegaron a Estados Unidos desde México y no hablaban inglés con fluidez; además, su madre nunca aprendió a conducir. Por ello, según cuenta, ella aprendió a coger los autobuses de la RTD desde el norte de Denver, donde vivía la familia, hasta Five Points, donde trabajaba. Desde su más tierna infancia, Rubio solía acompañarla en esos viajes y en los recados, normalmente para hacerle de intérprete.

«Toda mi vida he viajado en los autobuses de la RTD, porque así es como se desplazaba mi madre», dijo Rubio. «Todavía me sorprende que pudiera hacerlo en aquella época».

«Ahora —dijo—, veo a mucha gente que sube al autobús y que no habla muy bien inglés, y me recuerdan a mi madre. Simplemente me gusta poder echarles una mano. En RTD tengo la oportunidad de hacerlo con bastante frecuencia».

Para Rubio es importante tratar a sus clientes con respeto y dignidad, y se esfuerza por ofrecer un viaje agradable, seguro y puntual mientras está al volante. Por ejemplo, se fija en las personas que corren para coger el autobús y no sale de una parada antes de lo previsto. Esta actitud nace de una experiencia personal, cuando Rubio y su madre «casi podían tocar el autobús, y este simplemente arrancaba», cuenta. «Siempre lo recuerdo».

Aunque Rubio desempeñó otros trabajos antes de incorporarse a RTD —como asesor entre iguales, jefe de obra y auxiliar de enfermería titulado en un centro de salud mental—, bromea diciendo que su camino hacia la agencia quizá ya estuviera grabado en su subconsciente desde que era niño. Ponía de lado la bicicleta de 10 velocidades de su hermano, con la rueda trasera en el aire, «y fingía que era el volante y que el pedal abría la puerta de los autobuses», recuerda. «¿No es irónico?»

Durante su formación como conductor de autobús, Rubio comentó: «Pensé: “¿Por qué no se me había ocurrido esto antes? Siempre he dicho que ojalá lo hubiera hecho antes”».

Cuando empieza su jornada laboral, Rubio está deseando saber con quién se va a encontrar y a qué clientes habituales va a ver. Sabe quién estará esperándole en cada parada, así como quién estará allí si llega un minuto más tarde. Conocer a sus clientes, afirma, es un placer.

Poder informar y asesorar es motivo de orgullo. El mes pasado, cuando RTD ofreció el transporte gratuito con motivo del Día Nacional del Voto Anticipado, una usuaria hispanohablante subió al autobús de Rubio con un billete de un día e intentó utilizarlo. Se mostró agradecida al saber que no tenía que pagar la tarifa y que podría volver a viajar sin coste alguno el día de las elecciones.

Rubio recuerda a otra mujer que viajaba en su autobús y que intentaba llegar al trabajo. Google le indicó que tomara un autobús a Boulder y, a continuación, otro a Erie. Pero él sabía que el autobús que ella pensaba coger solo circulaba por la mañana y por la tarde en ese momento, por lo que se pasaría todo el día en la estación del centro de Boulder, en lugar de estar en su trabajo. El operador le indicó que fuera a Union Station, tomara la línea 120X hasta Wagon Road Park-n-Ride y, desde allí, cogiera un vehículo compartido. «Probablemente esa sea la mejor forma de hacerlo», le dijo.

La mujer se acercó a Rubio un mes después, mientras él caminaba por Union Station. «Me dijo que había hecho lo que le sugerí y que al final había encontrado trabajo y vivía cerca de ese aparcamiento disuasorio», contó. «Le dije: “Eso es perfecto”».

«Cuando llevas un tiempo conduciendo», señaló Rubio, «conoces las diferentes rutas y conexiones que no aparecen en una búsqueda en Internet». Si él no tiene la respuesta, explicó, los clientes suelen estar dispuestos a ayudarse unos a otros, «y así tú también aprendes algo».

A Rubio no le molesta que los clientes hablen con él; gracias a su experiencia como asesor, afirma: «Sé cómo hablar con la gente para que sean ellos mismos quienes respondan a sus propias preguntas». Su objetivo es ser amable con todas las personas que viajan en su autobús y les dice: «Os agradezco que seáis mis clientes, porque sin vosotros no tendría trabajo». Rubio afirma que cada día se propone hacer su trabajo lo mejor posible.

No quiere estar en ningún otro sitio. «En cuanto empecé a trabajar aquí, a conocer a mis compañeros y a aprender cómo funciona el sistema, enseguida me di cuenta de que aquí es donde quiero jubilarme», afirmó Rubio. «Este es el último trabajo que quiero tener».